¿Caduca el café? Lo que dicen la normativa europea y la ciencia sobre el "consumo preferente"

Café Vilaboa

Seguro que alguna vez has mirado la bolsa de café que tienes en la despensa, has visto una fecha ya pasada y has dudado si tirarla. En Cafevilaboa queremos explicártelo apoyándonos únicamente en fuentes oficiales y en ciencia contrastada.

 

 

La normativa europea, los organismos de seguridad alimentaria de EE. UU. y varios estudios científicos revisados por pares coinciden en algo: esa fecha casi nunca significa lo que pensamos.

 

Consumo preferente no es lo mismo que caducidad

En la Unión Europea, la norma que regula esta distinción es el Reglamento (UE) n.º 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor. La propia Comisión Europea, en sus directrices oficiales sobre donación de alimentos publicadas en el Diario Oficial de la UE, resume así los dos tipos de fecha que contempla el Reglamento:

  • La fecha de consumo preferente, "adecuada para la mayor parte de los alimentos", indica hasta cuándo se prevé que el alimento mantenga razonablemente sus condiciones óptimas si se almacena bien, y está relacionada con la calidad, no con la seguridad (Comisión Europea, 2017).
  • La fecha de caducidad es obligatoria únicamente para alimentos que, desde el punto de vista microbiológico, son muy perecederos y pueden suponer un peligro para la salud humana en poco tiempo; pasada esa fecha, el producto ya no puede comercializarse porque se considera inseguro (Comisión Europea, 2017).

El café tostado no entra en esa segunda categoría. La misma Comisión aclara que comercializar alimentos más allá de su fecha de consumo preferente está permitido por la normativa de la UE en cada fase de la cadena alimentaria, siempre que el producto siga siendo seguro y su presentación no induzca a error (Comisión Europea, 2017).

En Estados Unidos, el Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos del USDA (FSIS) llega a la misma conclusión: salvo en el caso de la leche infantil, ninguna ley federal exige fechas de seguridad en los alimentos, y una fecha del tipo "Best if Used By" (consumir preferentemente antes de) indica cuándo un producto tendrá su mejor sabor o calidad, y no constituye una fecha de compra ni de seguridad (USDA FSIS, s.f.).

 

Por qué el café tostado no se considera un alimento perecedero

La razón tiene una base científica bien documentada. El proceso de tueste elimina la mayor parte del agua del grano, y esa baja actividad de agua es precisamente la variable que se ha usado de forma experimental para modelar el envejecimiento del café: un estudio publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry sometió muestras de café molido a distintos niveles de actividad de agua (hasta 0,44) para desarrollar un modelo matemático capaz de predecir su vida útil (Anese, Manzocco y Nicoli, 2006). Ese mismo estudio confirma que los compuestos volátiles presentes en el espacio de cabeza del envase son indicadores representativos del deterioro de calidad del café molido durante su uso doméstico (Anese, Manzocco y Nicoli, 2006).

 

 

Lo que realmente cambia con el tiempo: la pérdida de compuestos aromáticos

Lo que se deteriora en el café no es su seguridad, sino su composición química aromática. Un estudio revisado por pares publicado en la revista Foods analizó la composición volátil de granos de café tostado según variedad e intensidad de tueste mediante cromatografía de gases y espectrometría de masas, e identificó 39 compuestos volátiles distintos —furanos, cetonas, pirazinas, aldehídos y pirroles, entre otros— formados durante el proceso de tueste (Dippong et al., 2022). Ese mismo estudio señala que los aldehídos participan en el envejecimiento (staling) del café tostado en presencia de oxígeno atmosférico, y que las notas a "rancio" se correlacionan con la generación de hexanal tras un almacenamiento prolongado (Dippong et al., 2022).

En otras palabras: el café tostado no se contamina microbiológicamente con el paso del tiempo, pero sí pierde progresivamente el perfil aromático que se formó durante el tueste, a través de la oxidación de sus compuestos volátiles y lipídicos.

 

Señales de que el café ya no está en condiciones

Aunque el café no representa un riesgo microbiológico en condiciones normales de almacenamiento, tanto la Comisión Europea como el USDA coinciden en un principio general aplicable a cualquier alimento: la fecha impresa no sustituye la evaluación del propio producto. Las guías oficiales de la Comisión insisten en que, pasada la fecha de consumo preferente, debe garantizarse que el alimento sigue siendo seguro y que las condiciones de conservación y la integridad del envase se han respetado (Comisión Europea, 2017). Aplicado a un producto seco como el café, esto se traduce en vigilar señales físicas evidentes: humedad o apelmazamiento en el envase, moho visible, o un envase abierto o dañado durante mucho tiempo. Ante cualquiera de estas señales, lo prudente es desecharlo.

 

Cómo conservar mejor el café

Dado que el verdadero factor de deterioro es la oxidación y la pérdida de compuestos volátiles —no la proliferación microbiana—, tiene sentido centrar la conservación en minimizar esos dos procesos:

  • Guardarlo en un recipiente opaco y hermético, que limite el contacto con oxígeno, luz y calor.
  • Moler el café justo antes de prepararlo, ya que la molienda aumenta enormemente la superficie expuesta al aire.
  • Consumirlo dentro de un plazo razonable tras el tueste, en lugar de guiarse únicamente por la fecha de consumo preferente impresa en el envase.

 

En resumen

Según la normativa europea (Reglamento UE 1169/2011) y las guías oficiales de la Comisión Europea y del USDA, el café tostado, como la mayoría de los alimentos secos y no perecederos, se etiqueta con una fecha de consumo preferente, no de caducidad. Pasada esa fecha, el producto puede seguir siendo seguro si se ha conservado correctamente; lo que cambia es su calidad sensorial, a medida que los compuestos aromáticos formados durante el tueste se oxidan y se pierden, tal como documentan estudios revisados por pares en revistas científicas especializadas en química de alimentos.


 

 

Referencias

Anese, M., Manzocco, L., & Nicoli, M. C. (2006). Modeling the secondary shelf life of ground roasted coffee. Journal of Agricultural and Food Chemistry, 54(15), 5571–5576. https://doi.org/10.1021/jf060204k

Comisión Europea. (2017). Comunicación de la Comisión — Orientaciones de la UE sobre la donación de alimentos (2017/C 361/01). Diario Oficial de la Unión Europea, C 361, 1–25. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?from=CS&uri=OJ:C:2017:361:FULL

Dippong, T., Dan, M., Kovacs, M. H., Kovacs, E. D., Levei, E. A., & Cadar, O. (2022). Analysis of volatile compounds, composition, and thermal behavior of coffee beans according to variety and roasting intensity. Foods, 11(19), 3146. https://doi.org/10.3390/foods11193146

U.S. Department of Agriculture, Food Safety and Inspection Service. (s.f.). Food product dating. Recuperado el 3 de agosto de 2026, de https://www.fsis.usda.gov/food-safety/safe-food-handling-and-preparation/food-safety-basics/food-product-dating

Reglamento (UE) n.º 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2011, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor. Diario Oficial de la Unión Europea, L 304, 18–63. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/ALL/?uri=celex:32011R1169