El alma detrás de Café Vilaboa: Don Horacio Vilaboa

Café Vilaboa

¿Qué pasa cuando el altar se convierte en cada taza de café? 

 

 

En México, cada noviembre preparamos altares, colocamos flores de cempasúchil, encendemos velas y ponemos en la ofrenda la comida favorita de quienes ya no están. Es nuestra forma de decirles que siguen presentes, que su memoria vive en nosotros.

Pero cuando termina el Día de Muertos, cuando guardamos las fotografías y apagamos las veladoras, ¿qué pasa con ese amor? 


¿Desaparece hasta el próximo noviembre?


Para nosotros en Café Vilaboa, honrar no es un día al año. Es cada mañana. Es cada bolsa que preparamos. Es cada grano que seleccionamos desde la Puerta de México al Mundo, Veracruz.

 

Café Vilaboa - Don Horacio Vilaboa - Historia

Retrato de Don Horacio Vilaboa


El hombre detrás del nombre

Este proyecto nació inspirado en nuestro querido padre y abuelo, Don Horacio Vilaboa Zarrabal. Un hombre cuya vida estuvo marcada por la solidaridad, el amor profundo por su tierra y el compromiso inquebrantable con su familia.

Desde su hermoso rancho Santa Rosalía, ubicado en Tlacotalpan, Veracruz—su pueblo amado—nuestro padre y abuelo nos enseñó el verdadero orgullo de nuestras raíces. Fue un deportista apasionado, ingeniero, hombre de disciplina y fuerza. De esos que te daban una palmada en lugar de un abrazo, pero con esa palmada te decían más que suficiente. Su amor era incondicional, solo que demostrado a su manera—y los que lo conocieron saben exactamente de qué hablamos. 


Así era también con su tierra jarocha. No necesitaba decir nada, lo demostraba.


La reconexión

Cuando nació Café Vilaboa en el año 2020, no estábamos solo comenzando un negocio. Estábamos buscando una forma de regresar a casa. De honrar la tierra que él cuidó. De reconectar con esas raíces que nos enseñó a amar. 

El café se convirtió en nuestro puente. Cada grano cultivado en los cafetales de Coatepec, cada aroma que sale del tostador, cada bolsa que lleva su apellido... es nuestra forma de mantener viva su esencia.

Porque así como en el altar ponemos lo que más amaban, nosotros ponemos en cada bolsa lo que Don Horacio más amó: el orgullo por la tierra mexicana, el trabajo hecho con cariño, el compromiso con la calidad y la comunidad.

 

Nuestra ofrenda diaria

En Café Vilaboa, cada grano que seleccionamos y tostamos lleva consigo su legado, sus valores y esa pasión por nuestra tierra que nos heredó. Honramos su memoria dedicándonos con el mismo cariño y compromiso que él nos mostró, manteniendo viva su inspiración en cada taza que compartimos.

No necesitamos esperar a noviembre para recordarlo. Está en cada decisión que tomamos. Desde trabajar directamente con productores de Coatepec, en tostar artesanalmente en pequeños lotes, en defender el café auténtico contra las grandes corporaciones que sacrifican calidad por volumen, en nuestro compromiso con nuestra tierra y con nuestra gente.


Cada bolsa de Café Vilaboa es una ofrenda. No de flores ni velas, sino de propósito, de tierra cuidada, de comunidades apoyadas, de sabor auténtico.


¿Y tú?

Quizás para ti no sea el café. Tal vez sea una receta que heredaste, un oficio que aprendiste, un lugar que te recuerda a alguien especial, o simplemente una forma de hacer las cosas que te enseñaron.

Todos tenemos algo que nos reconecta con quien ya no está pero que nos formó. Algo que, al hacerlo, los sentimos cerca de nuevo.

La pregunta no es si debemos honrar a quienes amamos. La pregunta es, ¿cómo lo hacemos cada día?


Para nosotros, la respuesta está en cada taza de Café Vilaboa. En cada grano que viene de la tierra veracruzana. En cada momento que compartimos este sabor con ustedes.

Porque honrar no es solo recordar. Es mantener vivo lo que nos enseñaron. Es hacer crecer su memoria en la misma tierra que ellos amaron.


¿Cuál es tu forma de honrar a quienes ya no están?